MASAJE REIN, Reconocimiento e integracion.
Desde tiempos remotos el cuerpo humano ha vivido ausencia de reconocimiento.
Hemos pasado de su utilización como máquina de trabajo a un uso comercial y de abuso tanto psíquico como físico.
A todos nos suena alguien con descontento con su cuerpo, esa es la “esclavitud” de nuestro siglo.
La falta de información sobre lo sagrado que es el ser humano, nos lleva a ese rechazo hacia nosotros mismos.
El masaje Rein (reconocimiento e integración), nos reconecta con la misma creación, en contra de ese rechazo a uno mismo de esta época.
Hoy en día todo lo que no sea un trato cordial, pasa a ser una insinuación o un posible encuentro sexual.
Rein, es un contacto de admiración y bendición.
Cada paso por el cuerpo humano es gesto de reconocimiento de la maravilla de la creación, y en eso consiste este masaje Rein.
Integrar nuestros valores sagrados: Reconocimiento e Integración.
De todos los masajes, éste es el más indicado para la escucha del cuerpo.
Cuando hablamos de escucha, nos referimos a haber trascendido más allá de la vergüenza, de la timidez, del pudor, para llegar a la máxima entrega de uno mismo al Ser que habita en nuestro interior.
Para llegar a un resultado óptimo de esta técnica del masaje Rein se debe de propiciar un nivel de confianza almico de terapeuta a cliente.
Sobre todo para evitar malas interpretaciones o resultados confusos debido a las líneas que se rozan de intimidad.
Es una técnica con resultados poco probables si se lleva a cabo con un terapeuta desconocido, por su grado de entrega y conexión.
Tiene mucho parecido al masaje tántrico, y de igual manera se deben de utilizar siempre productos comestibles.
Somos seres de la naturaleza y nuestro cuerpo merece productos de esa misma naturaleza.
El masaje Rein
El masaje Rein es un ritual de máximo respeto y admiración a la creación del cuerpo humano, a su campo áurico al Ser que lo habita y al lugar único que ocupa en el mundo.
Cuando la humanidad consiga honrar al semejante y reconocer su energía sagrada. Podrá respetar y deleitarse con la belleza que envuelve la existencia.
Sin más pretensión que el reconocimiento de nuestra parte sagrada, entonces, podremos decir que en verdad hemos evolucionado hacia un peldaño superior.
Mientras confundamos admiración con cualquier pretensión sexual, no estaremos en disposición de experimentarnos ni de sentirnos.
Entenderemos que aún no estamos preparados para un Rein (reconocimiento e integración).
La elaboración del altar para tan sublime ofrenda es cosa del terapeuta o del cliente, según el espacio de ambos.
Esa preparación forma parte del ritual y será hecho con todo el sentimiento y respeto que la ocasión requiere.
Cada ser humano es un regalo diferente, es por eso que cada uno necesita un escenario personalizado.
Usaremos aromas de rosa, lavanda o jazmín para estimular la glándula pineal como motor del desarrollo de la intuición.
Nos ayudaremos (como hemos dicho) de aceites o cremas naturales comestibles.
También se usan piedras de obsidiana para el masaje, e incluso sonoterapia suave.
Puede ser en colchoneta o en camilla, sea como fuere es indispensable que terapeuta y cliente estén completamente cómodos.
También tendremos especial cuidado al final para no romper bruscamente nuestro contacto.
Permitiremos que el cliente se ponga la ropa, sin la presencia del terapeuta y se tome sus tiempos.

