Animales guías

iLos animales guías!

No hace tanto que los humanos han descubierto que el código genético es un lenguaje biológico-emocional.

Podríamos entender entonces que plantas, animales y humanos hablamos un mismo idioma pero usado de manera diferente.

En cada descubrimiento o avance científico, nos abruma el saber que antiguamente ya sabían de la existencia de ese lenguaje.

Los pueblos antiguos hablaban de una inteligencia superior que nosotros llamamos “universo”, y ellos “Gran Espíritu”.

A diferencia de nosotros, “Los civilizados”, las tribus sentían que el Gran Espíritu habita en todo lo que existe.

Todo fue creado a partir de la misma esencia, el mismo lenguaje.

La raza humana ha olvidado su origen.

Ha quedado en manos del ego, creyéndose superior a todo lo que lo envuelve, incluso superior a los de su misma especie.

Si retomamos nuestro origen, encontramos aliados cuya única finalidad es mostrarnos habilidades para que las podamos aplicar en nuestra vida.

Así evolucionar, ayudarnos a encontrarnos a nosotros mismos, son los animales guías.

Ellos se muestran para nosotros, para que tomemos sus habilidades, su fuerza y poder superar las pruebas de la vida.

Los animales guías son seres más evolucionados que nosotros por eso vienen a ayudar a los que nos quedamos atrás.

Se muestran como representantes de miembros de nuestro árbol genealógico.

Tomando conciencia, tal vez la raza humana deje de ir pisando todos los regalos que la vida fue poniendo a su disposición.

La ley de causa y efecto también se hace presente aquí; si tú atacas a un maestro, habrá sin duda una consecuencia.

La mitología de algunas culturas nos habla de que, si tú maltratas a tu aliado, a tu ayudante, a tu guía, vas en contra de la vida, y es la misma vida la que necesitará una compensación.

En algunos países del norte de Europa se dice, que si tu atropellas a un animal, has de ocuparte de él, retirándolo de la zona de tránsito.

Si lo atropellas intencionadamente el siguiente en tener desgracia serás tú mismo, por la ley de causa y efecto.

Así siembras, así recoges.

En otras culturas americanas se pide ayuda a los animales guías de la naturaleza para resolver cuestiones o conflictos.

A través de la observación e interpretación escuchan el mensaje.

Los jefes de algunas tribus, cuando tenían que tomar decisiones importantes se retiraban a meditar a la naturaleza a la espera de indicaciones para tomar el camino correcto.

Queridos amigos, ya toca tomar conciencia de que en la Tierra existen más seres vivos que los humanos.

Si no nos ocupamos de agradecer su colaboración el efecto puede ser desolador.

Cada uno de nosotros ha de cambiar el programa que se nos ha ido imponiendo durante siglos.

Dejar el ego y  la superioridad, agradecer a nuestros compañeros de planeta la ayuda: animales, plantas, árboles…

Educar a nuestros hijos en el respeto al entorno, a que nuestra mascota no es un juguete, sino un ayudante.

A que la casa hay que cuidarla entre todos, que la casa es la Tierra, y que aquí nadie sobra.

Que no existen animales malos; unos tienen unas habilidades y otros otras.

Enseñarles a que cuando se enferman las mascotas, lo hacen por sus dueños.

Ellas absorben ciertas energías que hay en el hogar para evitar que sus dueños las sufran.

Acordaros que todos hablamos el mismo idioma, pero lo usamos de manera diferente, no se trata de humanizar a los animales.

Porque de alguna manera eso hemos estado haciendo; los metemos en jaulas y les ponemos ropas, mientras cada vez los humanos están más “animalados” ( con todo mi respeto hacia los animales).

Peleándonos por ideologías y opiniones.

Aprendamos a sentir la vida en un árbol, en un pájaro, en un bosque.

Aprendamos a sentirnos parte de ellos y ayudados por ellos; sólo así tomaremos nuestra evolución.

Aprendamos a agradecer la ayuda de nuestra mascota, que seguramente nos mostrara nuestra sombra para que podamos reconciliarnos con ella.

Y no olvidemos, que un animal es un ser más evolucionado que nosotros, y por lo tanto, no es un juguete.

Gracias.

Scroll al inicio